Algunos de los aspectos más bonitos qué ver en el Valle de Glencoe, en las Highlands escocesas, son su naturaleza y zonas verdes, acompañadas en la mayoría de ocasiones por algún que otro lago.
La variedad de rutas es infinita y podemos adentrarnos en lo más profundo del valle a través de sus montañas. Para más información, ¡continúa leyendo!
Glen Coe o Glencoe
El Valle de Glencoe o Valle de Coe, con una longitud de 16 kilómetros, son los restos de un antiguo supervolcán (posee una cámara magmática mil veces más grande que la de un volcán) ya extinto que entró en erupción hace unos 420 millones de años con una magnitud de 8 sobre 8 según el índice de explosividad volcánica.
Tiene forma de «U» debido a que su formación es consecuencia de un glaciar y su nombre se lo debe tanto al río Coe, el cual discurre a través de éste creando pequeños ríos y sucesiones de cascadas, como a la propia población de Glencoe, antes de llegar a su desembocadura.
El Valle de Glencoe ha aparecido en la gran pantalla a través de diversas películas, de entre las que destacamos Braveheart o Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, en la que sirvió para representar la escena en la que iba a ser ejecutado Buckbeak, el hipogrifo de Hagrid, pero tras el rodaje fueron desmontados la cabaña y el resto del atrezzo.
Masacre de Glencloe
Si por algo se caracteriza este valle es por la famosa Masacre de Glencloe.
Una vez coronado Guillermo III como rey de Inglaterra, tras derrocar al monarca católico Jacobo II, encontró una gran oposición tanto en Escocia como en Irlanda, quienes seguían considerando a Jacobo II como su legítimo monarca, lo que dio lugar a los levantamientos jacobitas tratando de restablecerlo en el trono.
Una vez derrotados los jacobitas en el año 1691, Guillermo III quiso perdonar, a modo de indulto, a los clanes de las Tierras Altas escocesas por haberse sublevado, bajo la condición de que éstos le jurasen lealtad antes de que entrase el nuevo año.
Así, Jacobo II, desde su exilio en Francia, dio permiso a los distintos clanes, y el 31 de diciembre llegó a Fort William para formalizar dicho juramento el jefe del clan MacDonald, pero donde debió acudir no era a Fort William, sino a Inveranay, donde llegó días después. No obstante, ya era tarde y todos los clanes que no habían hecho el juramento decidieron castigar a los MacDonald para, de este modo, mandar un mensaje a todos los demás.
Para ello, las tropas del clan Campbell, capitaneadas por Robert Campbell, se dirigieron a las tierras propiedad de los MacDonald en Glencoe, quienes el 13 de febrero de 1962 se vieron emboscados y fueron masacrados entre sus valles, llegando a morir más de un centenar de los miembros del clan.
Ruta por The Three Sisters
Comenzamos una ruta con la intención de llegar al Valle Perdido, pero quienes se acabaron perdiendo fuimos nosotros mismos.
Mirando las Three Sisters de frente, nos introdujimos entre la que se encuentra más a la derecha y la del centro, atravesando la espesa niebla.
El camino se inicia de un modo sencillo a través de un sendero y, más tarde, aparecen las primeras rocas conformando una especie de escaleras. Después, el terreno estaba un poco embarrado y resbaladizo debido a las primeras cascadas de agua.
No obstante, lo peor no había llegado todavía: en un momento, el camino se cortaba con una gran distancia entre un punto y otro y el único modo de cruzar era saltando pisando sobre una pulidísima roca que, al mínimo error, parecía que ibas a caer al precipicio.
Tras mucho pensarlo, decidimos arriesgarnos y salimos airosos. Siguiendo hacia arriba, llegamos a una pequeña explanada verde y la vista es una de las más bonitas que hemos visto en plena naturaleza. Simplemente, reinaba la paz y la tranquilidad.
Llevábamos ya 3 horas de ruta y, aunque ya casi estábamos en lo más alto de la montaña, no sabíamos cuánto recorrido quedaría y no queríamos alargarlo más, por lo que decidimos dar media vuelta. Nos topamos nuevamente con el famoso corte del camino y la roca que parecía susurrarte «te vas a caer…». En esta ocasión, el miedo se apoderó un poquito de nosotros y estuvimos un rato largo pensando cómo conseguir cruzar.
Finalmente, lo hicimos y tras una ruta de algo más de 5 horas volvimos al coche.
Acabamos nuestra aventura por el Valle de Glencoe sentados en un pequeño banco delante de Las Tres Hermanas disfrutando de las vistas y de la tarta de chocolate del cumpleaños de Óscar, ya que nos lo habíamos ganado.
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